Aurelia escribe: un atractivo acto de rescate de una mujer olvidada por la historia
Autora: Adriana Tursi. Dirección: Marcelo Velázquez. Intérprete: Carolina Tejeda. Vestuario y escenografía: Paula Molina. Iluminación: Alejandro Le Roux. Música: Marcelo Perea. Sala: Teatro d...
Autora: Adriana Tursi. Dirección: Marcelo Velázquez. Intérprete: Carolina Tejeda. Vestuario y escenografía: Paula Molina. Iluminación: Alejandro Le Roux. Música: Marcelo Perea. Sala: Teatro del Pueblo, Lavalle 3636. Funciones: sábados, a las 17. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: muy buena.
En la producción de la dramaturga Andriana Tursi asoman algunos textos que están relacionados con la vida de ciertas mujeres que, en distintas épocas, han seguido unos derroteros personales que los manuales de historia poco han descripto. Sus anhelos, sus pasiones, quedaron ocultas detrás de las personalidades de unos hombres con los que estuvieron ligadas y que se convirtieron en los verdaderos constructores de nuestra historia, muchas veces de forma controvertida.
Aurelia escribe, sobre la historia de Aurelia Vélez Sarsfield, hija de Dalmacio Vélez Sarsfield (destacado político y autor, entre otros textos significativos, del Código Civil), continúa la saga de obras como Cartas de amor perdidas por Mariquita Sánchez de Thompson, Remedios, una mujer sin patria (Remedios de Escalada de San Martín) o Felicitas o las niñas mudas (sobre Felicitas Guerrero).
En estos textos, Tursi reconstruye con mucha sensibilidad y elocuencia, la vida personal de cada una de ellas. No las separa de la historia del país para describirlas. Por el contrario, las ubica en el contexto exacto en el que vivieron y, como en el caso de Aurelia, la muestra dando una fuerte pelea a la hora de imponerse dentro de una sociedad que la castigaba por poseer una libertad inusual para la época.
En la obra vemos al personaje desde su juventud, padeciendo las problemáticas que debía enfrentar su padre en tiempos del gobierno de Juan Manuel de Rosas (persecuciones, exilios internos) y también crecer haciéndose cada vez más fuerte. Nunca utiliza discursos violentos. Pero posee una entereza que la exponen en continua transformación personal.
Aurelia acompaña a su padre en la creación del diario El Nacional, escribe cartas a Domingo Faustino Sarmiento, de quien es amante, lo ayuda a este a armar su campaña presidencial y lo acompaña casi en la sombra durante su mandato. El intercambio epistolar entre ellos nunca se detuvo. Ni aun cuando Sarmiento se afincó en Paraguay, antes de morir.
El espectáculo se desarrolla en un espacio sumamente despojado (solo una mesa, una silla) y la fuerte presencia de Aurelia va dominando ese ámbito de una manera casi arrolladora. La intérprete Carolina Tejeda y el director Marcelo Velázquez no hacen más que engrandecer la personalidad de esta notable mujer que narra y escribe. Alimentan su historia personal con pequeños jueguitos en los que ciertos personajes a los que cita se transforman en pequeños pañuelos que van invadiendo el piso, al igual que sus cartas.
Pero esos materiales no son desechos, resultan ser sentimientos de los que la protagonista va despojándose y que la vuelven una mujer más intensa, más convencida de que su libertad le hace ganar espacio en un mundo nada sencillo para un ser con sus características.
La interpretación de Carolina Tejeda está plagada de momentos sutiles que posibilitan comprender al personaje en una dimensión inesperada. La historia de Aurelia Vélez (como le gustaba hacerse llamar) crece entre descripciones de ausencias y desarraigos, amores frustrados (se casa con su primo Pedro Ortiz Vélez pero el matrimonio se diluye muy rápido), la intensidad de su amor por Sarmiento y la pasión por la escritura y el convencimiento, también, de que sus acciones pueden servir al crecimiento del país, sin ubicarse en un primer lugar.
Como se muestra en escena, Aurelia no es una heroína. Es una dama de sociedad con una seguridad y una pasión que, en este presente, resulta muy difícil de comprender si consideramos que desarrolló su actividad, sobre todo, a fines del siglo XIX. Resulta muy atractivo este acto de rescatarla y ubicarla en el centro de un escenario que la potencia de una manera notable.
4 stars