Ciberataque, gordofobia, chepibe y docuserie: la RAE presentó la edición “nativa digital” del Diccionario de la Lengua Española
A trescientos años de la publicación de los primeros volúmenes del Diccionario de autoridades, se presentó en la sede de la Real Academia Española (RAE), en Madrid, la nueva edición del Dicci...
A trescientos años de la publicación de los primeros volúmenes del Diccionario de autoridades, se presentó en la sede de la Real Academia Española (RAE), en Madrid, la nueva edición del Diccionario de la Lengua Española (DLE). Santiago Muñoz Machado, director de la RAE y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), destacó que se trata del primer diccionario “nativo digital”: el diccionario en papel (dos volúmenes en tapa dura con 3606 páginas editado por Espasa) se hizo a partir de la edición digital y no a la inversa. Los dos tomos se cotizan en 150 euros.
Tiene más de seis mil nuevas entradas que la edición de 2014. “Esta edición es el cénit de una generación de diccionarios”, la definió Muñoz Machado.
Influencer, pódcast, hantavirus, trans, gordofobia, antiedad, basuraleza, docuserie, cardiosaludable, turistificación, porfa, el acrónimo AOVE (aceite de oliva virgen extra), app, autocorrector, resetear, ciberataque, burrata, ramen, ceramida, racializar, antropización, metaverso, narcolancha y ecoansiedad son algunas de las palabras que se incorporaron en la 24ª edición del DLE, que cuenta con 99.990 artículos y cerca de 209.000 acepciones. Desde 2014, se habían presentado nueve actualizaciones, pero no se habían trasladado al papel.
También se sumaron formas complejas (compuestas por más de una palabra), como bucle magnético, código QR, economía circular, fondo de armario, inteligencia artificial generativa y nativa digital. Las novedades léxicas provienen de áreas especializadas como la medicina, la biología, la economía y el derecho; internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías, la política, el medioambiente, la gastronomía y el deporte. Adjetivos como edadista o performativo, verbos como esferificar o racializar y sustantivos como fotogalería, bicisenda o macrogranja son otras de las novedades del DLE.
Se incorporaron 1490 gentilicios y 1570 voces de uso exclusivo en los distintos países hispanohablantes, como senderista, guámbito, morra, pochotona, chivito, hispanounidense y pelucar. Dos de las varias decenas de palabras aportadas por la Academia Argentina de Letras (AAL) fueron “bondi” (“Vehículo automóvil de transporte público y trayecto fijo que se emplea habitualmente en el servicio urbano”) y “chepibe” (“Persona que, dentro de un grupo u organización, se encarga de realizar mandados y trámites”). Los significados con alguna marca de países americanos ascienden a 20.672 en total.
Sin la presencia de los reyes de España y con la participación de los directores de las veintitrés academias del ámbito hispanohablante (por la AAL, Rafael Felipe Oteriño), la ceremonia del viernes tuvo un tono sobrio debido al luctuoso accidente ferroviario en Toledo del miércoles de la semana pasada. Muñoz Machado expresó el “profundo pesar” de la RAE, manifestó el afecto y la solidaridad de la institución hacia las víctimas y sus familias y amigos y pidió un minuto de silencio en su memoria.
“Esta edición cierra una generación, y es el acta de nacimiento de los diccionarios del futuro”, aseguró el director de la RAE. En el futuro, el DLE incorporará información oral y gráfica y se vinculará con las demás obras de las academias (la gramática, los diccionarios temáticos, la ortografía), uniendo la información sobre las palabras en un hipertexto.
Muñoz Machado trazó en su discurso un recorrido por los distintos diccionarios hechos por la RAE a lo largo de la historia. Sobre la edición de 2014, dijo que había servido para “conmemorar el tricentenario de la fundación de la Academia”, y sobre la actual, que surge “en otro aniversario señalado: se cumplen en 2026 trescientos años de la aparición, en 1726, del primer volumen del conocido como Diccionario de autoridades, obra fundacional de la lexicografía académica”. Aquella obra terminó de publicarse en 1739.
“El Diccionario en línea recibe cien millones de visitas al mes -dijo Muñoz Machado-. Pero acompaña a la versión digital la más hermosa edición en papel de la historia, a cargo de Espasa, que mejora el trabajo que viene haciendo para la Academia desde hace cien años. La RAE ha mantenido esta edición porque ofrece al usuario prestaciones y satisfacciones diferentes, la posibilidad de consultas reposadas y de disfrutar de una obra clásica, que ha estado tradicionalmente presente en las bibliotecas familiares y profesionales”.
La académica Paz Battaner, directora de esta edición, detalló otros cambios. Se revisó la etimología de varios artículos y se añadió a muchos que no la tenían (54.829 en total); también se han introducido muchos más ejemplos (85.201) para ilustrar el sentido y uso de las voces definidas.
Por primera vez las acepciones se agrupan y ordenan de manera jerarquizada de acuerdo a su frecuencia de uso y a la relación de significado que mantienen entre ellas, y no a su categoría gramatical o a su origen geográfico como hasta ahora.
Además, las palabras con moción de género se presentan ahora con la forma femenina desarrollada y no solo representada por su terminación. La versión digital del DLE enriquece los apartados de sinónimos y afines y de antónimos y opuestos. Las marcas geográficas supranacionales de la anterior edición -América, América Meridional, América Central y Antillas- se sustituyeron por las de los países correspondientes.
“Los autores de diccionarios solo pueden aspirar a explicar el sentido y el uso de las palabras en un momento dado o hasta un momento dado, pero no pueden predecir el futuro –dijo la lexicógrafa española–. Por eso, las obras que recogen el léxico de las lenguas tienen que evolucionar si quieren seguir siendo útiles”.