Dejaron su empresa en manos de su hijo y se fueron a vivir a un motorhome a los 60 años: “Esto es mucho más divertido y nos encanta hacerlo”
La cantidad de personas que deciden vivir fuera de una casa convencional y dedicar su tiempo a recorrer un país en un motorhome va en aumento. Pese a que en la Argentina no es tan común esta form...
La cantidad de personas que deciden vivir fuera de una casa convencional y dedicar su tiempo a recorrer un país en un motorhome va en aumento. Pese a que en la Argentina no es tan común esta forma de vida, en los Estados Unidos se volvió una tendencia que suele replicarse en las redes sociales, como es el caso de Alan y Liz Feld, quienes dejaron su empresa a cargo de su hijo y tomaron la decisión de residir como nómadas a los 60 años.
Esta pareja de adultos mayores se enfrenta a diario a las complejidades que una persona de su edad puede tener naturalmente y más aún si están lejos de una ciudad. Sin embargo, aprendieron cómo resolver los conflictos y ahora se pasean por su país mientras descubren los paisajes que tiene para ofrecer.
Los Feld hablaron en el documental de YouTube que compartió el canal ENDEVR, el cual enseñó diferentes personas que eligieron una vida nómada. Su testimonio representó un contraste generacional frente al fenómeno del “van life”. A diferencia de los jóvenes que buscan un escape de la rutina laboral, Alan y Liz utilizan esta forma de vida como una herramienta para mantenerse activos, aventureros y conectados con su pasión por explorar.
Alan Feld es un experto en la industria de los motorhomes recreativos. Fundó su empresa en los años 60, convirtiéndola en una de las pioneras en los Estados Unidos. Tras décadas de trabajo intenso, cedió el mando del negocio a su hijo, Johnny Feld, permitiéndole a él y a su esposa disfrutar de una jubilación nómada.
Para ellos, la casa rodante no es solo un medio de transporte, sino un hogar móvil de lujo. Su vehículo, valorado en más de 150.000 dólares, está equipado con comodidades de alta gama, como una cocina completa (flip-out galley), equipo de bar con vinos franceses y sistemas de tracción 4x4 especializados para terrenos extremos.
“Esto es mucho más divertido para nosotros y nos encanta hacerlo”, reconocieron los jubilados entre risas. Su rutina, además de los viajes, consiste en levantarse temprano por la mañana, hacer ejercicio y comer comida saludable. “Voy a demostrar a estos jóvenes que las personas mayores también pueden hacerlo”, dijo Liz en referencia a su estilo de vida.
A pesar de su estilo de vida aventurero, Alan enfatizó la importancia de la autosuficiencia y la preparación. Llevan kits médicos avanzados, herramientas de recuperación y equipos de reparación mecánica, conscientes de que sus rutas los llevan lejos de cualquier señal de telefonía o servicio de rescate.
“Te da libertad. Es algo liberador decir: ‘No necesito esto, no necesito aquello’. Y así, tenemos justo lo que necesitamos”, destacó Alan sobre la austeridad que practican.
Aunque disfrutan profundamente de la ruta, mantienen su casa familiar en California para poder ver a sus nietas, Gwen y Olivia. La pareja suele viajar durante varios meses, pero regresa periódicamente para mantener el vínculo familiar, lo que añade un componente humano y de equilibrio entre su vida nómada y sus raíces.
Alan y Liz ven su estilo de vida como una forma de mantenerse en forma física y mental. Sostienen que, aunque en su juventud practicaban un camping más básico y con menos preocupaciones saludables, hoy en día el van life les permite cuidar su alimentación y vivir experiencias que serían imposibles frente a la televisión en casa. “Apreciamos esto mucho más con todo el trabajo duro que hicimos. Y ahora solo nos miramos y nos reímos diciendo: ‘Mientras podamos, lo haremos por 20 años más o 30 años más’”, concluyeron.