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En la cocina del hermano y con un préstamo del padre, revolucionó la industria del contenido erótico

La primera vez que la modelo Dannii Harwood vio a Tim Stokely fue en 2010 cuando trabajaba en un canal de la televisión británico conocido como “babe channel”, una especie de plataforma de en...

La primera vez que la modelo Dannii Harwood vio a Tim Stokely fue en 2010 cuando trabajaba en un canal de la televisión británico conocido como “babe channel”, una especie de plataforma de entretenimiento para adultos donde las presentadoras, con poca ropa, interactuaban con los espectadores a través de llamadas de tarifa premium.

Tim Stokely era un joven de 27 años que había estudiado Property and Surveying en la Universidad Anglia Ruskin, en Inglaterra. Pero nunca pensó en dedicarse al negocio inmobiliario: “siempre tuvo ambiciones de convertirse en un empresario tecnológico”, contó The Times.

Aquel día “se presentó con un traje de Savile Row , el pelo peinado hacia atrás, un maletín y un ejemplar del Financial Times”, recordó años después Harwood. “No era el tipo de persona que te encontrarías en esa clase de industria”, destacó. Se refería, por supuesto, a la industria del erotismo y la pornografía.

Tim Stokely resaltaba, justamente, por contraste. De hecho, The New York Times (NYT) lo describió como “un tecnócrata serio que se parece a Mark Zuckerberg”. ¿Qué hacía, entonces, en el “babe channel”? Había ido a reclutar modelos para su primer experimento web, un sitio erótico que sería recordado como el precursor de OnlyFans.

“OnlyFans en fase beta”

Se podría decir que Tim lleva los negocios en la sangre, o al menos el ansia de hacer plata. Mucha plata. “Su primer esfuerzo empresarial fue en la escuela, donde recolectaba pedidos para la tienda local de pescado y papas fritas (fish and chips), y aumentaba el precio por la entrega”, remarca The Telegraph. El salto como emprendedor fue notorio cuando pasó de los pescados y las papas a la industria porno...

Tim Stokely es una persona reservada: hay poca información sobre su vida. Es difícil reconstruir y contar cómo se convirtió en un magnate de la pornografía. Una investigación que hizo el periódico The Times descubrió que en 2014 había participado en foros virtuales donde contó que se había “topado con el atractivo de las películas eróticas en la web” en su época de estudiante. Quizás mientras revendía papas y pescados... Y que fue entonces cuando “encontró la necesidad de un sitio de dominación financiera que funcionara correctamente”.

En 2011, fascinado con las películas eróticas, después de haber visitado a Harwood en el “babe channel”, Tim fundó GlamGirls. El sitio ofrecía galería de fotos eróticas a las que los usuarios podían acceder pagando su membresía mensual en un muro de pago (paywall). Parecido a lo que haría después...

Dannii Harwood se convirtió en la primera creadora de contenido del negocio de Stokely, con quien, además de una relación laboral, entabló una amistad. Lo seguiría de ahí en más en sus próximos proyectos, todos ellos evoluciones de ese primer intento.

Tan solo dos años después, en 2013, Stokely fundó Customs4U, una plataforma que iba un paso más allá: funcionaba como un portal en línea donde los usuarios podían pedir a los creadores videos personalizados. Harwood la identificó luego como “OnlyFans en fase beta”. Y NYT la describió como una propuesta que ofrecía a “hombres cachondos la posibilidad de convertirse en sus propios directores de cine”.

En esa empresa participó Guy Stokely, padre de Tim, un exbanquero de inversiones de Barclays, uno de los bancos más grandes a nivel global.

El problema con Customs4U fue que las comisiones que tenían que pagar los creadores para estar en la plataforma eran altísimas, por lo que muchos se mudaron a la venta directa de contenido a través de Instagram y Twitter. Eso representó una especie de fracaso, pero Tim, que en su perfil de LinkedIN se presenta como “un emprendedor tecnológico británico centrado en desarrollar productos que ayuden a los creadores a monetizar y a gestionar sus relaciones con la audiencia”, no iba a dejar de intentarlo.

En la mesa de la cocina

Esos dos proyectos fueron los pilares de su aprendizaje, y gracias a ellos identificó los principales “problemas” con los que se enfrentaban los creadores de contenido. Por ejemplo, notó que las empresas como YouTube beneficiaban monetariamente solo a un grupo selecto, como le dijo a The Telegraph: “Los modelos de negocio funcionaban para los influencers realmente grandes, pero no para la mayoría”.

Tuvo una idea: ¿por qué no armar una red social donde cualquier creador (músicos, influencers fitness, artistas, por ejemplo) pudiera compartir contenido exclusivo y cobrar una tarifa mensual a sus seguidores? Una vez más, detalla en su LinkedIN: “Como muchos emprendedores, no empecé con un equipo, un plan de acción ni financiación. Empecé con un problema: los creadores generaban un enorme valor online, pero tenían poco control sobre cómo lo monetizaban. Las plataformas controlaban a la audiencia. Los algoritmos decidían la visibilidad. Los anunciantes controlaban el dinero”.

Así gestó la idea de OnlyFans, que se traduciría textualmente como “solo fanáticos”, “para dar a los creadores el control de sus ingresos mediante suscripciones directas de sus fans”. Enfatizaba: mayor control, mayores ingresos y menos intermediarios. Se puso manos a la obra. Pero eso de que no empezó con un equipo ni con financiación no es del todo cierto: embarcó a su familia con él. De hecho, también cuenta: “Cuando lancé OnlyFans en 2016, no fue desde una oficina con paredes de cristal ni con millones de libras de capital de riesgo, sino que lo construí en casa, bueno, en la casa de mi hermano, literalmente en la mesa de la cocina”.

La idea original, entonces, no era ofrecer porno o contenido erótico, sino lo que cada creador quisiera. De hecho, hubo y hay contenido fitness o culinario, por citar algunos. Incluso estrellas deportivas, como el exjugador inglés de rugby James Haskell, o el tenista autraliano Nick Kyrgios, que muestra su día a día.

Toda la familia (mamá, papá, Tim y su hermano), originaria de la zona rural de Essex, al sudeste británico, se vinculó, en un principio, con el negocio, un unicornio tan lucrativo como polémico. Deborah Stokely, la madre, era la directora de Fenix International, la empresa matriz. Tom, hermano mayor, el director de operaciones, y Guy, el padre, que como se contó tenía experiencia bancaria, asumió el rol de director financiero. Tim, por supuesto, era el director ejecutivo.

El papá además ayudó a estructurar el negocio, y, más importante aún, dio el capital inicial para que su hijo intentara, una vez más, triunfar en el mundo web. Es que, además de la mesa de la cocina de su hermano, Tim recurrió a los billetes paternos. Le pidió un préstamo (o una inversión) de 10.000 libras esterlinas (alrededor de 13.460 dólares).

Guy le dijo al Financial Times: “Como le había prestado dinero para iniciar varios otros proyectos, le dije: ‘Tim, esta va a ser la última vez, la última oportunidad’”. Stokely se aventuró, de todas formas, a hacer una importante proyección: pronosticó que al año siguiente las transacciones superarían los 500.000 dólares. “Mi papá me retó por completo, me dijo: ‘Tim, siempre me das pronósticos poco realistas, y este es otro más’”. El pronóstico fue poco realista, pero en otro sentido: en 2017 las transacciones de OnlyFans alcanzaron los 3.2 millones de dólares.

“Un día de orgullo”

Si bien la empresa despegó como un cohete desde el principio, como lo prueba la ganancia en tan solo un año, los principales impulsos, que la elevaron todavía más, fueron la pandemia de Covid de 2020 y la cantante de pop norteamericana Beyoncé.

En primer lugar, el confinamiento de aquel año pandémico llevó a que muchos buscaran entretenimiento en línea. Punto a favor para OnlyFans. Además, el 29 de abril de ese mismo año, Tim se despertó con cientos de mensajes de WhatsApp. Sus conocidos le preguntaban si había escuchado el remix de un tema en el que participaba Beyoncé. En su intervención, decía: “Mis caderas hacen tictac cuando bailo. En ese tiempo endemoniado, ella podría abrirse un OnlyFans”.

“Que alguien tan influyente como Beyoncé nos mencione es enormemente significativo. Fue un día de orgullo para nosotros”, aseguró Stokely. Sabía que con esa letra la cantante ayudó a darle “tracción global” a la plataforma de la noche a la mañana. Ese año, entre una cosa y la otra, según las estimaciones del propio director ejecutivo del momento, sumaron 69 millones de clientes.

Pese al rápido y enorme éxito, cuando en 2018 recibió un email de Leo Radvinsky, que había creado un sitio para adultos en Estados Unidos (MyFreeCams), Tim no dudó. Radvinsky ofrecía inyectar dinero en la compañía a cambio del 75% de las acciones. Y así lo hicieron.

No todo fue un éxito tras otro. Hubo conflictos legales. Por ejemplo, una disputa multimillonaria con la autoridad fiscal británica por el tratamiento del IVA de las suscripciones, un conflicto que derivó en litigios ante tribunales europeos. O la regulación: si bien en un principio no se creó la plataforma con exclusividad pornográfica, enseguida acaparó este tipo de contenido, con muy pocas restricciones. Por eso se plantearon cuestiones de riesgo para menores de edad, la porno de venganza, la explotación sexual... Hubo denuncias, hubo críticas. Esto llevó a que los principales bancos, como JP Morgan o BNY Mellon, cuestionaran el control sobre la explotación infantil.

OnlyFans prohibió el contenido sexual explícito, por las dudas, pero pocos días después tuvo que revertir la decisión por la rebelión de los creadores: eso dejó en evidencia que el principal factor de ganancia de los Stokely y de Tim provenía efectivamente del material erótico y porno.

Tim ejerció como CEO hasta 2021, año en el que terminó vendiendo el total de las acciones en busca de nuevos horizontes. Horizontes no tan lejanos a los que ya conoce: “Tras dejar OnlyFans, me dediqué a invertir, asesorar y explorar hacia dónde debía evolucionar la economía de los creadores. Quedó claro que los creadores aún necesitan mejores herramientas, mayor transparencia y una plataforma diseñada para la sostenibilidad a largo plazo. Por eso lancé Subs.com, una plataforma de creadores de última generación, optimizada para móviles, amigable con las marcas y diseñada para dar soporte a todos los sectores”.

De nuevo ofrece mayor control, mejores ingresos, más libertad. De nuevo plantea “fortalecer la relación con sus fans”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/en-la-cocina-del-hermano-y-con-un-prestamo-del-padre-revoluciono-la-industria-del-contenido-erotico-nid08062026/

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