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Las claves para identificar cuándo el freno de mano está fallando y hay que ir al mecánico

Antes de empezar un viaje por la ruta, verificar del estado general del vehículo resulta indispensable para garantizar una conducción segura. Dentro del sistema de frenado, el freno de estacionam...

Antes de empezar un viaje por la ruta, verificar del estado general del vehículo resulta indispensable para garantizar una conducción segura. Dentro del sistema de frenado, el freno de estacionamiento cumple la función esencial de bloquear las ruedas traseras e inmovilizar el vehículo tanto en paradas prolongadas como en calles con pendiente. Sin embargo, el desgaste natural por el uso o la falta de mantenimiento pueden restar tensión al mecanismo y comprometer su eficacia.

Para identificar si el sistema requiere calibración antes de salir a la carretera, según especialistas, una de las comprobaciones mecánicas más sencillas consiste en prestar atención al recorrido de la palanca manual. En condiciones normales de ajuste, el recorrido habitual debe situarse entre los tres y cinco clics.

Según especialistas, si la palanca sube de manera excesiva y alcanza o supera los cinco a siete clics, esto refleja claramente una pérdida de tensión provocada por el estiramiento del cable de acero o un desgaste en los mecanismos de ajuste interno.

Otra prueba práctica muy efectiva para realizar antes de viajar consiste en estacionar el vehículo en una pendiente moderada de entre el 10% y el 15%. Según especialistas, si al accionar completamente el freno de mano el auto tiende a deslizarse o desplazarse, se trata de una señal de alarma inmediata que exige una revisión técnica urgente en el taller.

A su vez, existen otros síntomas táctiles, auditivos y visuales que permiten diagnosticar irregularidades antes de iniciar el trayecto. Según especialistas, la sensación de una palanca floja o percibir poca resistencia al tirar de ella indica una marcada falta de lubricación en las articulaciones o fallas en los resortes y cables.

Al accionar el sistema, la presencia de chirridos o sonidos metálicos extraños sugiere, según especialistas, un desgaste acentuado en las pastillas o en las zapatas de freno traseras. Cuando estas piezas reducen su grosor por debajo de los 2 milímetros, resulta indispensable proceder a su reemplazo.

Por otra parte, la luz de advertencia o el ícono rojo de freno encendido de forma continua o intermitente en el panel de instrumentos confirma, según especialistas, que el mecanismo permanece activo o padece alguna anomalía electrónica o mecánica.

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La tecnología aplicada al freno de estacionamiento varía según el modelo del vehículo, dividiéndose principalmente entre el sistema mecánico tradicional y el freno de mano eléctrico.

En la mecánica tradicional, el dispositivo funciona mediante un cable de acero que conecta la palanca con las pastillas o tambores traseros. Según especialistas, este sistema requiere ajustes periódicos producto del estiramiento progresivo del cable y de su exposición constante a la corrosión o a la humedad.

En cuanto a la tecnología eléctrica, esta reemplaza la palanca física por un botón que activa un motor automatizado. Según especialistas, si el botón no responde a la primera presión, requiere pulsaciones múltiples o genera avisos de falla en el tablero, es indispensable acudir al taller para efectuar un diagnóstico mediante escáneres electrónicos especializados.

Circular con un freno de mano mal ajustado o ligeramente accionado por descuido acarrea severas consecuencias mecánicas y económicas. Según especialistas, la fricción constante genera un calor excesivo sobre los discos y pastillas, acelerando su degradación y reduciendo hasta en un 40% la vida útil de los componentes de frenado. Este sobrecalentamiento también puede deformar los discos, provocando vibraciones molestas al conducir.

Asimismo, según especialistas, el esfuerzo extra que debe realizar el motor para vencer esa resistencia adicional puede incrementar el consumo de combustible en un 15% en trayectos urbanos e incluso alcanzar cifras superiores si el rozamiento no es detectado a tiempo.

Para prevenir estos inconvenientes y garantizar un viaje sin sorpresas, según especialistas es aconsejable programar una revisión preventiva del sistema de freno de mano cada 10.000 a 15.000 kilómetros o una vez al año.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/autos/las-claves-para-identificar-cuando-el-freno-de-mano-esta-fallando-y-hay-que-ir-al-mecanico-nid29102026/

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