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Murió Ramiro Agulla: un innovador del marketing político, del “aburrido” De la Rúa a los spots de Menem, De Narváez y Randazzo

Una era política se resumía en cuatro palabras. “Dicen que soy aburrido”, pronunciaba Fernando de la Rúa. Se ponía de pie, enérgico, y miraba por una ventana que parecía mirar al futuro. ...

Una era política se resumía en cuatro palabras. “Dicen que soy aburrido”, pronunciaba Fernando de la Rúa. Se ponía de pie, enérgico, y miraba por una ventana que parecía mirar al futuro. El spot que ideó Ramiro Agulla en 1999 sobrevive en el recuerdo por encima de todo lo que pasó en aquella campaña presidencial que marcó el triunfo del proyecto de la Alianza.

En unos pocos segundos la pieza resumía la enmienda a una época: la seriedad de un hombre con fama de soso como respuesta a la frivolidad, la corrupción y el desparpajo que significó el menemismo, que se apagaba después de 10 años.

Agulla, que murió esta mañana, se convirtió en un rockstar de la política después de aquel acierto. Si ya era el publicista más famoso del país, pasaba a ser codiciado por todo aquel que quisiera ascender hacia el poder.

El propio Menem -víctima del aburrimiento delarruista- recurrió a los servicios de Agulla cuando intentó su regreso con gloria en 2003, después de la caída de la Alianza y la brutal crisis del 2001-2002.

Agulla diseñó una campaña publicitaria que puso en valor un supuesto clamor popular por el regreso del expresidente, una suerte de nostalgia de los 90, de aquel pasado que se incineró en los cacerolazos y la violencia del 2001.

El spot estelar de la campaña menemista de 2003 tenía la particularidad de no mostrar al candidato. Solo ponía la cámara en personas comunes, en distintas situaciones que gritaban: “¡Vamos Menem!“.

Esa vez no resultó. Menem ganó la primera vuelta con 25% de los votos, pero se retiró del ballottage cuando las encuestas hacían evidentes que iba a perder estrepitosamente contra Néstor Kirchner, el candidato que impulsaba el gobierno peronista de Eduardo Duhalde -entonces némesis del riojano-.

Agulla había sido parte de un virtual comité de asesores de De la Rúa en la presidencia hasta poco antes del corralito a los depósitos, antesala de su caída.

Lo había invitado Darío Loperfido, responsable de la comunicación de aquel gobierno, y tejió buen vínculo con el influyente Grupo Sushi, integrado por los hijos de De la Rúa.

En aquellos años también participó de la campaña para jefe de gobierno de Aníbal Ibarra, que retuvo para la Alianza la ciudad de Buenos Aires en el 2000, tras una dura batalla contra Domingo Cavallo y Gustavo Beliz.

La mano de Agulla se notó también en otra campaña icónica de la primera década del siglo XXI: la de Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires, en 2009, que batió contra todo pronóstico a la lista de diputados nacionales que encabezaba Néstor Kirchner durante el inicio del gobierno de su esposa. “Tenemos un plan”, era el eslogan de un postulante que buscaba mostrarse como un ciudadano más. Lo despojó de su estela de empresario, lo descontracturó (mostraba el tatuaje del cuello como un trofeo) y logró popularizarlo gracias a un golpe de suerte. La imitación que hacían del candidato en el programa de Marcelo Tinelli acuñó la expresión “alica, alicate”, que De Narváez abrazó como propia por consejo del publicista.

Uno de los últimos golpes publicitarios de Agulla lo dio con Florencio Randazzo, en la campaña de 2021 para diputados nacionales.

El spot recrea con actores una supuesta conversación entre Randazzo y Cristina Kirchner de 2015 en la que, según las reconstrucciones de la época, el entonces ministro se negó a ser candidato a gobernador bonaerense pese a los airados pedidos de la Jefa.

La dramatización buscaba resaltar un carácter en apariencia indómito de Randazzo y aprovechar una ola de antikirchnerismo muy viva en esa campaña. Era su forma de desprenderse definitivamente de una mochila del pasado.

Una imitadora de Cristina Kirchner decía: “Oíme Florencio, estuve pensando: vas para gobernador y no a las PASO como presidente”. Randazzo contestaba: “No, no, Cristina, yo iba a competir en las PASO para presidente. Ya lo habíamos conversado. Yo cumplí, ahora vos cumplí”. Entonces, la Presidenta empieza a insultar sin parar.

En su lista de colaboraciones políticas están la campaña de Daniel Scioli para la gobernación bonaerense en 2007 y el regreso de José Manuel de la Sota al poder en Córdoba en 2011.

A Sergio Massa lo asesoró en las presidenciales de 2015, en una de las pocas campañas que terminó en derrota. De esos días queda el recuerdo de su enfática desmentida a haber sido el ideólogo de una serie de avisos que Massa grabó para distintas provincias, en las que se viralizó la forma en que hablaba a los votantes de Corrientes: “Hola, ¿tajaí?”. La expresión sobrevivió como un ejemplo de cuando los candidatos quieren forzar naturalidad y cercanía.

En 2019 lideró la campaña de spots de Omar Perotti, ganador de la gobernación de Santa Fe. “El gigante se ha despertado, y vos lo hiciste”, era el eslogan de aquella campaña que devolvió al peronismo al poder provincial después de 12 años.

Agulla trabajó en distintos países. Colaboró en campañas exitosas para el mexicano Vicente Fox y la chilena Michelle Bachellet. Tuvo, además, un paso por Estados Unidos para asistir al republicano John McCain (que terminó derrotado por Barack Obama en 2008).

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/murio-ramiro-agulla-un-innovador-del-marketing-politico-del-aburrido-de-la-rua-a-los-spots-de-menem-nid09072026/

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