Pablo Pereyra, presidente de la Cámara de Sociedades de Garantía Recíproca: “Con un aval, una pyme puede bajar un 20% su costo financiero”
En un momento en que la economía necesita que se recupere el crédito para apuntalar el crecimiento en los sectores que vienen en caída, Pablo Pereyra, presidente de la Cámara Argentina de Socie...
En un momento en que la economía necesita que se recupere el crédito para apuntalar el crecimiento en los sectores que vienen en caída, Pablo Pereyra, presidente de la Cámara Argentina de Sociedades de Garantía Recíproca (Casfog) y gerente general de Acindar Pymes, brinda su mirada sobre lo que está ocurriendo con la demanda en el mundo pyme y habla sobre las tasas de interés y los niveles de mora en el segmento de las empresas.
Las sociedades de garantía recíproca son entidades financieras que otorgan avales para que las pequeñas empresas puedan obtener mejores condiciones financieras al momento de solicitar un préstamo o emitir un cheque de pago diferido. Según los últimos datos de Casfog correspondientes al mes de julio, hay 42 sociedades activas que asistieron a más de 35.200 pymes durante este año. El fondo de riesgo de las entidades supera el $1,34 billón.
“En términos prácticos, una pyme puede bajar hasta un 20% su costo si tiene el aval de una SGR. Tomamos los dos bancos privados mas grandes de la Argentina y medimos cuánto sale un préstamo a 12 meses para una empresa, limpio, y cuánto sale si tiene un aval. El diferencial es un 20% menos, que se refleja en cinco puntos menos de tasa. En este momento, bajar el costo financiero de una compañía es clave”, señala Pereyra.
– ¿A cuánto ascienden esas tasas?
– Para el caso de un préstamo de capital de trabajo a 12 meses que tiene una tasa del 31% en forma directa con un banco, con el aval de una SGR el interés baja al 26%. Por eso estamos con una agenda de difusión de los beneficios del sistema de garantías, en un contexto en el que está claro que el mercado financiero tiene que volver a traccionar crédito.
– ¿Y cómo está la demanda del lado de las pymes?
– Las tasas se estabilizaron y mantienen un nivel bastante parejo hace ya unos meses. Diría que la demanda viene creciendo paulatinamente. Hoy está dominada por la necesidad de capital de trabajo, crédito corto de 12 a 24 meses, y se empieza a ver un salpicado de actividades nuevas que comienzan con proyectos de inversión. Por ejemplo, una empresa de San Juan que busca emitir una ON a 48 meses porque necesita comprar 20 camiones. Se empiezan a dar estas cosas. En ese sentido, las alternativas que ofrece el mercado de capitales son atractivas para generar una estrategia de repago más acorde al flujo de ingresos de una pyme.
– ¿Hay actividad ligada solo a los sectores que están creciendo, como la energía o la minería, o va más allá?
– Empieza a aparecer una dinámica sectorial que hay que entender. Dentro de un mismo sector, hay que comprender cómo está cada empresa, qué hace y cómo le afecta cada una de las cosas que están sucediendo. No todos son lo mismo, aunque compartan sector. Puede haber un caso de una empresa a la que le está yendo mal, y un competidor del mismo rubro que está ganando participación de mercado. Mismo sector, misma actividad, y realidades diferentes. La misma actividad económica en una provincia puede andar bien y en otra no.
Hacia adelante yo creo que, atravesada toda esta situación, el sistema de garantías tiene una perspectiva de crecimiento muy grande, porque los bancos van a requerir muchas más garantías y las pymes van a necesitar financiamiento. El efecto del aval sobre el costo financiero es una realidad.
– ¿Qué está ocurriendo con la mora entre las empresas?
– La mora creció, pero no al nivel de los individuos. En los informes del Banco Central, la mora promedio del segmento empresas está en 4,5%. Claramente frente a mayo de 2025 subió, pero antes era casi inexistente. No creció a niveles alarmantes. Si una pyme no pagó, la SGR afronta esa deuda y tiene que sentarse con la empresa para entender desde el primer momento cuál es el plan de refinanciamiento. La idea es cuidar a la pyme y cuidar la garantía. Si la SGR se corre la pyme va a tener más problemas, no menos.
– ¿Se les exigen a las pymes demasiados requisitos para acceder a un crédito?
– Pienso que se evolucionó. Una gran parte de la información de la empresa ya está digitalizada. No falta tanto para que el 100% de las instituciones financieras, a partir de un CUIT, estén en condiciones de otorgar una garantía. La traba burocrática debería cambiar por la tecnología. El rol de las entidades financieras también cambia. Mi obligación como SGR –y acá lo pienso desde Acindar Pymes- es, si voy a visitar 100 empresas, ir con una calificación para 85 de ellas, a partir de la información que ya está disponible. Lo que hay que hacer es atar la expectativa del empresario pyme a la realidad de sus números. Y ahí hay un poco de responsabilidad compartida. Un balance no siempre traduce lo que es una pyme. El empresario debe ocuparse también de explicar cuál es su negocio. Si tiene un contrato importante, por ejemplo.
– El crédito al sector privado ronda el 12% del PBI, mucho más bajo que en otros países. ¿Cómo es la comparación global con el sistema de garantías?
– El sistema de garantías lleva asistidas 100.000 pymes, que es un muy buen número. Se calcula que hay unos 400.000 CUIT de sociedades. Se podría ampliar más el abanico si se toman los monotributistas, que ascienden casi a 2 millones. El desafío es ampliar esa base, partiendo de lo que se le presta al sector privado.
En otros países del mundo, la capilaridad del sistema de garantías es mucho mayor, porque la relación entre crédito y PBI es mayor. En la Argentina, la normativa dice que una SGR no se puede apalancar más de cuatro veces; en el mundo, esa misma relación llega a 12 veces.