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Protestas y tensión en Irlanda del Norte por el regreso de una marcha prohibida desde 1998

LONDRES.– Las ...

LONDRES.– Las tensiones volvieron a aflorar este domingo en Irlanda del Norte, donde unas 2000 personas bloquearon el acceso a Garvaghy Road, en Portadown, para impedir el paso de una controvertida marcha de la Orden de Orange por un barrio de mayoría católica y nacionalista. La movilización se produjo después de que un tribunal levantara una prohibición que durante casi 30 años había impedido a la organización protestante y probritánica recorrer esa ruta.

La marcha, sin embargo, nunca comenzó. Un pequeño grupo de miembros de la Orden de Orange, vestidos con las tradicionales bandas de seda naranja y sombreros bombín negros, se reunió en otro punto de Portadown y quedó a la espera de que la policía le indicara que la ruta estaba despejada. Mientras tanto, agentes antidisturbios y vehículos policiales se desplegaron cerca de Garvaghy Road y advirtieron que participar de la protesta constituía un delito.

La concentración opositora había comenzado durante la noche bajo la lluvia y contó con la presencia de la primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, y de la presidenta del Sinn Féin -partido político irlandés de ideología nacionalista, republicana y de izquierda democrática-, Mary Lou McDonald. Ambas respaldaron a la comunidad nacionalista y reclamaron la intervención del gobierno británico y de la policía.

La controversia se desencadenó después de que el Tribunal Superior de Belfast rechazara, en una audiencia nocturna, un pedido de residentes para impedir el desfile. La autorización judicial se produjo después de que, en agosto, el mismo tribunal anulara la prohibición que la Comisión de Desfiles había mantenido para este año debido a un error de procedimiento. Posteriormente, el organismo regulador autorizó el viernes una marcha reducida a 35 miembros, entre las 8 y las 9.30 (hora local), sin las dimensiones habituales del desfile.

La Orden de Orange había intentado durante años recorrer Garvaghy Road, una zona católica situada en una ciudad mayoritariamente protestante. La disputa, conocida como el conflicto de Drumcree, se convirtió en uno de los principales focos de tensión durante la década de 1990, antes de que la ruta fuera prohibida en 1998, el mismo año en que se firmó el Acuerdo de Viernes Santo.

Un símbolo de los años de violencia

El enfrentamiento alrededor de Garvaghy Road remite a las tres décadas de violencia conocidas como “The Troubles”, que enfrentaron principalmente a republicanos y nacionalistas católicos partidarios de una Irlanda unificada con unionistas protestantes favorables a mantener a Irlanda del Norte dentro del Reino Unido.

El Acuerdo de Viernes Santo de 1998 puso en gran medida fin al conflicto, que dejó unas 3600 personas muertas y unas 50.000 heridas, y estableció un delicado sistema de reparto de poder entre las dos comunidades.

Irlanda del Norte permaneció dentro del Reino Unido cuando el resto de la isla obtuvo su independencia. Los nacionalistas, en su mayoría católicos, aspiran a una eventual reunificación con la República de Irlanda, mientras que los unionistas, mayoritariamente protestantes, defienden la continuidad de la unión con Londres.

La Orden de Orange, que toma su nombre del rey protestante Guillermo de Orange, sostiene que sus desfiles forman parte de la tradición cultural protestante. Guillermo derrotó al depuesto rey católico Jacobo II en la batalla del Boyne, en 1690.

Llamados a la calma y cruce político

El primer ministro británico, Andy Burnham, pidió “calma a todas las partes” y destacó los avances logrados desde el acuerdo de paz.

“Se han logrado grandes avances en Irlanda del Norte y no queremos que las cosas retrocedan”, declaró Burnham a la BBC.

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, coincidió en la necesidad de evitar una escalada, aunque cuestionó la decisión de permitir la marcha y la calificó de “incomprensible” y “errónea”. Irlanda y Reino Unido son los dos gobiernos que actuaron como garantes del proceso de paz norirlandés.

El jefe del Servicio de Policía de Irlanda del Norte, Jon Boutcher, también llamó a la moderación y pidió a quienes tienen influencia sobre las comunidades que alentaran a la población a cumplir la ley.

“Espero que llevemos todos los acontecimientos de hoy a una conclusión sensata y pacífica”, afirmó Boutcher, quien destacó que la policía mantenía contactos con las distintas partes.

La presencia de O’Neill en la protesta generó fuertes críticas de los unionistas. Gavin Robinson, líder del Partido Unionista Democrático (DUP), el principal partido favorable a mantener a Irlanda del Norte dentro del Reino Unido, acusó a la primera ministra y a otros ministros de participar en una protesta ilegal y desafiar a la policía, los tribunales y el Estado de derecho.

O’Neill, cuyo Sinn Féin comparte el poder con el mayor partido probritánico en el gobierno autónomo norirlandés, había condenado la autorización del desfile y sostuvo que el episodio ponía en cuestión el funcionamiento del proceso de paz.

McDonald, por su parte, calificó la situación de “locura” y dijo que era “intolerable” que una comunidad enfrentara ese tipo de situación en 2026.

La disputa también puso bajo presión al gobierno británico. El ministro para Irlanda del Norte, Chris Bryant, tiene la facultad de revocar una decisión de la Comisión de Desfiles si recibe una solicitud de la policía. Bryant dijo que regresaba a Belfast para reunirse con dirigentes políticos y que, hasta ese momento, no había recibido ninguna petición de intervención policial.

Agencias AP, AFP y Reuters

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/protestas-y-tension-en-irlanda-del-norte-por-el-regreso-de-una-marcha-prohibida-desde-1998-nid27092026/

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