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Qué son los search funds, los fondos de capital privado que buscan pymes para comprar

Para una pyme argentina, conseguir financiamiento para crecer sigue siendo una tarea faraónica. Según datos de Ieral, elaborados sobre la base de información del Banco Mundial, el crédito banca...

Para una pyme argentina, conseguir financiamiento para crecer sigue siendo una tarea faraónica. Según datos de Ieral, elaborados sobre la base de información del Banco Mundial, el crédito bancario al sector privado en la Argentina equivale apenas al 16% del PBI. Y las alternativas disponibles, especialmente para las pymes, no alcanzan.

Pero el financiamiento no es el único desafío que atraviesan estas compañías. También está la sucesión. Según datos del Centro de la Empresa Familiar de la Universidad Católica de Córdoba, solo el 22,8% de las pymes está trabajando en la elección de su próximo líder.

Financiamiento y sucesión terminan así conectados. Una empresa puede necesitar capital para crecer y, al mismo tiempo, una solución para ordenar su estructura y garantizar su continuidad. En ese espacio empiezan a ganar relevancia alternativas que durante años tuvieron una presencia limitada en el mercado argentino: inversores que aportan capital a compañías de la economía real y, además del dinero, conocimiento y acompañamiento para transformar el negocio.

El contexto económico también empieza a generar condiciones diferentes para este tipo de operaciones. Con un mercado que busca recuperar profundidad financiera y empresas que necesitan nuevas herramientas, el capital privado vuelve a aparecer como una alternativa para las pymes. Y junto con el tradicional private equity empieza a asomar una figura todavía novedosa para el mercado local: los search funds.

“En los 90 creció un montón el private equity y después desapareció por varios factores, sobre todo las variaciones macroeconómicas que hicieron que no haya una continuidad en las reglas”, explica Mario Santarelli, Managing Partner de Alba Capital Partners y VP de Private Equity de ARCAP, la asociación argentina de capital privado, emprendedor y semilla.

La lógica del private equity es adquirir parte de empresas establecidas y maduras que requieren cierta intervención para crecer. Sin embargo, para esta dinámica, las transacciones aún se cuentan con los dedos de una mano. Según los últimos datos disponibles de ARCAP, en 2022 se registró una sola inversión de este tipo por US$350 millones.

“Para fondos de private equity que tienen horizonte de inversiones de 5 a 10 años, es complicado que te cambien la regla de juego”, menciona Santarelli. “Parecería que está viniendo una perdurabilidad de las reglas, sobre todo económicas. Eso hace que vengan fondos de afuera”, agrega.

La mirada de los jugadores del sector muestra que existe un cambio de clima, aunque todavía se muevan con cautela. Según Jerónimo Bosch, presidente y socio director del Grupo Pegasus, firma que opera hace 26 años en el país y que tiene inversiones en compañías como Freddo y Farmacity, el país atraviesa un momento particular: “Estamos viendo un ciclo súper interesante, pero aún estamos pagando un precio de desconfianza”, dice.

Para los fondos que miran pymes, la estabilidad es una condición de entrada. “Lo primero que mira un inversor de afuera es el código postal: en qué país estás invirtiendo”, resume Santarelli. Antes de analizar una compañía, dice, los fondos se preguntan si podrán salir de la inversión cuando quieran o girar dividendos, y recién después pasan a evaluar el potencial de crecimiento de la empresa, su industria y sus perspectivas.

Por eso, el proceso todavía está en una etapa de exploración. “Todavía falta. Están empezando a ver oportunidades, pero mi sensación es que se van a cerrar cuando haya ya una ratificación del rumbo”, plantea Santarelli.

La vuelta del Private Equity

En un mercado donde el crédito bancario todavía resulta escaso para las pymes, el Private Equity aparece con una lógica diferente. No se trata de un préstamo, sino de la entrada de un socio que adquiere una participación controlante en una compañía con la expectativa de hacerla crecer y aumentar su valor.

En la Argentina, el mercado todavía es pequeño. Si bien el primer fondo de este tipo nació en 1984 —Advent International, que entre sus inversiones más destacadas tuvo a Prisma Medios de Pago—, se calcula que existen alrededor de 14 jugadores en el país, según el último recuento realizado por KPMG y ARCAP en 2020.

Hoy, el sector empieza a hacer un poco más de ruido. “Generacionalmente empieza a pasar que las compañías de la economía real empiezan a tener problemas sucesorios porque los hijos no se dedican al negocio o porque no tienen alguien de confianza, y los dueños se encuentran con el problema de que no tienen a quién dejarle el negocio”, señala Santarelli. En ese escenario, el fondo puede convertirse en socio o directamente en comprador.

Alba Capital Partners mira compañías medianas que necesiten capital para crecer, en transacciones que promedian los US$50 millones. Entre los sectores que observa están los servicios vinculados con energía y oil & gas, infraestructura de telecomunicaciones, servicios para el agro y consumo masivo.

Desde Grupo Pegasus, Bosch señala que el fondo realiza solo una o dos inversiones por año. “Nuestra búsqueda tiene que ver con encontrar negocios que sean sanos, que tengan crecimiento, pero le prestamos muchísima atención a la preservación de capital”, señala.

En cuanto a los sectores, el ejecutivo identifica oportunidades alrededor de las grandes inversiones que empiezan a movilizar a la economía. “Evidentemente va a haber mucha actividad alrededor de sectores como energía y minería”, dice, pero también menciona al turismo, donde Pegasus participa a través de El Viajero, una cadena de hostels, y al consumo masivo, todavía rezagado pero con potencial a medida que cambie el contexto.

Esa mirada explica también por qué en Pegasus no consideran que las elecciones del año que viene sean necesariamente una barrera para invertir. “La elección no cambia demasiado cuando vos estás invirtiendo a cinco años”, sostiene Bosch. “Si esperás mucho por una elección, se puede llegar a ir la oportunidad”, advierte.

El desembarco de los Search funds

Recientemente se empezó a hablar de search funds, un modelo que nació en universidades como Harvard y Stanford durante la década de 1980 y que, desde entonces, se extendió como una alternativa para quienes quieren convertirse en dueños y gestores de una empresa ya existente.

El mecanismo es relativamente simple. Un emprendedor —el searcher— reúne un grupo de inversores que financia durante un período determinado la búsqueda de una compañía. A diferencia de un fondo tradicional, no tiene como objetivo construir una cartera de empresas, sino que busca una sola. Una vez concretada la adquisición, el emprendedor se convierte en CEO y pasa a gestionar el negocio en el largo plazo.

En la Argentina, el modelo todavía está dando sus primeros pasos. Un antecedente fue Patagonia Capital, impulsado durante el gobierno de Mauricio Macri por Esteban Kallay y Ernesto de Bary, dos emprendedores que consiguieron el respaldo de inversores nacionales e internacionales. El proyecto, sin embargo, no prosperó.

El segundo intento llegó recientemente de la mano de Iván Garbarino, fundador de Netherwood Capital, actualmente el único con capital comprometido de inversores institucionales especializados en search funds a nivel global.

La diferencia con una operación tradicional está también en la manera de encontrar la empresa. El search fund no espera necesariamente a que una pyme acuda al mercado a buscar comprador, sino que sale a buscarla. El proceso es intensivo. Los inversores de Netherwood comprometieron capital —unos US$410.000— para financiar dos años de búsqueda y Garbarino dedica el 100% de su tiempo a encontrar una compañía. Hasta ahora analizó 1700 empresas, realizó 31 ofertas y llevó adelante seis procesos de due diligence, cuenta.

Netherwood apunta a compañías con un Ebitda (ganancias antes de intereses, impuestos, amortizaciones y depreciaciones, por sus siglas en inglés) de al menos US$1 millón y flujo de caja positivo. Además de rentabilidad, busca industrias en crecimiento y negocios con ingresos diversificados y recurrentes. En este caso, el foco está puesto en agro, servicios y tecnología, sectores en los que Garbarino considera que puede aportar experiencia. El capital comprometido para las adquisiciones llega hasta US$30 millones, con un rango considerado ideal de entre US$12 millones y US$18 millones.

El modelo tiene, además, una escala potencialmente grande en la Argentina. Garbarino calcula que existen alrededor de un millón de pymes en el país, aunque el universo que resulta atractivo para su estrategia —por rentabilidad, tamaño e industria— se reduce a unas 20.000. Frente a ese escenario, la cantidad de searchers es todavía mínima. “En la Argentina hay 20 veces el tamaño del mercado versus Estados Unidos o Europa”, sostiene.

Ventus Capital es otro de los actores que apuesta por desarrollar este ecosistema. Horacio Reyser, socio gerente de la firma y exintegrante del fondo Southern Cross, detectó una oportunidad vinculada con el recambio generacional que atravesarán muchas empresas durante los próximos 15 a 20 años. La firma actualmente tiene inversiones en 28 search funds y seis compañías operativas a nivel global, con la intención de seguir ampliando ese universo.

A escala internacional, el tamaño típico de las operaciones también marca la diferencia con otros vehículos de inversión: “En promedio, se compran compañías que valen entre US$10 millones y US$20 millones a nivel global”, explica Reyser. De los search funds en los que participa Ventus, seis ya encontraron y compraron el 100% de una compañía. Hay operaciones en Reino Unido, España, Colombia y Chile, mientras que la Argentina está representada por Netherwood.

Para Reyser, el modelo tiene espacio para crecer por dos razones. Por un lado, el recambio generacional de las empresas familiares; por otro, una nueva generación de profesionales que no necesariamente quiere seguir el camino corporativo tradicional. Ventus también busca que el modelo gane visibilidad entre inversores y emprendedores argentinos: la firma hizo una alianza con el IAE para difundirlo y apunta a que una parte creciente de su actividad se concentre en América Latina.

En Netherwood, el desafío inmediato es demostrar que el modelo puede completar el ciclo en la Argentina. Garbarino acaba de terminar su primer año de búsqueda y tuvo seis ofertas firmadas. Su objetivo es cerrar una adquisición durante los próximos seis meses. “Lo que necesita el modelo en la Argentina es probarlo. Hoy ya demostramos que podemos levantar capital, que podemos ejecutar y que hay buenas compañías. Ahora nos queda probar que podemos comprar una compañía y gestionarla”, concluye.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/que-son-los-search-funds-los-fondos-de-capital-privado-que-buscan-pymes-para-comprar-nid13092026/

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