Ranking: todas las películas de Christopher Nolan, director de La Odisea, ordenadas de la peor a la mejor
En la actualidad, Christopher Nolan ocupa un lugar de privilegio, porque se trata de uno de los últimos directores cuyo nombre alcanza para vender entradas. La ambición de sus proyectos y el entu...
En la actualidad, Christopher Nolan ocupa un lugar de privilegio, porque se trata de uno de los últimos directores cuyo nombre alcanza para vender entradas. La ambición de sus proyectos y el entusiasmo del público, hicieron de este realizador una figura de gran popularidad que, desde luego, cosecha tantos elogios como también críticas desfavorables. Y frente al éxito comercial de La Odisea, su decimotercera película, este es un buen momento para repasar toda su filmografía, yendo de sus piezas menos logradas hasta sus obras maestras, en un ranking absolutamente subjetivo.
13. Following (1998)El debut cinematográfico de Nolan no es necesariamente su peor película, pero el presupuesto casi ínfimo (apenas 6000 dólares) y la evidente falta de recursos, la coloca en desventaja frente a los monstruos presupuestarios que el director desarrollaría en el futuro. En Following, el realizador pone en marcha un pequeño relato sobre un escritor aficionado al arte de seguir gente, quien termina por establecer una relación con un ladrón, que llevará al protagonista a una vida delictiva de muy poca monta. Following es la primera muestra de un realizador que ya en ese momento demostraba una obsesión por el control total, y que aquí jugaba tímidamente con las líneas de tiempo cruzadas, las identidades confusas y el profesionalismo de sus personajes, todos temas que pronto se harían habituales en su obra.
12. El origen (2010)Ya instalado como un nombre fuerte dentro de la industria, y antes de terminar su trilogía gótica, Nolan dirigió este mamotreto pretencioso, de presuntas inspiraciones borgeanas, con un Leonardo Di Caprio al frente de una banda de ladrones que entran en el inconsciente de sus víctimas para sustraer información o inocular ideas. Esa premisa, que podría dar pie a un relato experimental sobre los universos oníricos, se transformó en la excusa para montar abarrotadas secuencias de acción, con personajes que explican mil veces las mismas ideas desconfiando del poder de comprensión del espectador. Quizá aquí se encuentra el peor Nolan, el que se enamora demasiado de sus ideas por sobre la evolución de sus protagonistas.
11. El gran truco (2006)Puede que este sea el film más alienígena en la obra de Nolan, por su temática, por las características de sus protagonistas (¿una rivalidad entre magos? ¡Volvé al policial Christopher!), o porque en buena medida, todo el relato queda supeditado a la vuelta de tuerca de su final. Pero lejos de otras piezas maravillosas de conclusión inesperada (como Nueve reinas), El gran truco no resiste muchos visionados, porque sabiendo su final el chiste pierde toda su gracia. Eso sí, este film gana puntos con la inclusión de David Bowie en la piel de Nikola Tesla, un hallazgo absoluto.
10. Noches blancas (2002)En una etapa temprana de su carrera, Nolan dirigió esta remake de un film noruego, con el protagónico de Al Pacino y Robin Williams. Se trata de un modesto thriller psicológico, que le permitió al realizador mostrar su talento al frente de un proyecto que contaba con dos grandes estrellas de Hollywood. Aquí Pacino compone a un policía que en el transcurso de una investigación en Alaska, comete un error que lo lleva a ser extorsionado por un retorcido testigo del episodio. A pesar de sus buenos resultados, este no es ni de cerca el mejor policial de Nolan, y quizá su mayor debilidad sea tener a su director algo encorsetado frente a la exigencia de entregar un film taquillero (que lo fue, casi triplicó en ganancias al presupuesto).
9. Oppenheimer (2023)Quizá el mayor vicio de este relato, es que corrió con evidente desesperación detrás del PRESTIGIO (así con mayúsculas), y vaya si lo consiguió. La biopic basada en el trabajo de Robert Oppenheimer, se convirtió en un film cargado de solemnidad, frases pomposas y actuaciones que aspiraron a cuanto premio hubiera por ahí. Acá la historia va y viene, salta en el tiempo y se convierte en el Quién es quién de personajes históricos, en el marco de una trama en la que cuesta encontrar el corazón de Nolan, esa emotividad y desparpajo que tanto bien le suele hacer a su cine. Pero nada de eso, porque Oppenheimer resulta demasiado medida, demasiado craneal, demasiado cronometrada. Claro, el largometraje no deja de ser bueno, aunque peque de frío.
8. Batman: El caballero de la noche asciende (2012)En el mismo año que Marvel Studios detonó la taquilla con Los Vengadores, Warrner Bros. salió a la cancha con la ambiciosa conclusión del ya legendario Batman de Nolan. Para la tercera entrega, el director tomó una decisión que suele ser peligrosa para las películas de supehéroes, y es incorporar demasiados personajes. De esa manera, aquí aparecen Bane, Gatúbela, Thalia Al Gul y un policía que funciona como una suerte de Robin. Y aunque Nolan supera la prueba, y entrega varias secuencias cinematográficas perfectas (ese inicio entre dos aviones aún hoy corta la respiración), el abarrotamiento de protagonistas la lleva a no a ser la peor, pero sí la menos prolija de sus tres películas de Batman.
7. Tenet (2020)Como una especie de El origen 2.0, Tenet también busca una excusa rebuscada (aquí la capacidad de revertir el tiempo) para poner en marcha un puñado de secuencias de acción terriblemente vistosas. Pero a diferencia del film con Di Caprio, acá Nolan parece dispuesto a divertirse con su idea, con personajes sumergidos en una trama de espionaje tan absurda como eficaz. Quienes supieron disfrutar de Tenet se encontraron con una película de acción fresca y con ideas visuales que compensan por mucho los baches de guion, en un proyecto que el propio Nolan reconoció alguna vez es su propia versión de un universo a la James Bond.
6. Batman inicia (2005)Luego del papelón de Batman y Robin, en Warner decidieron darle un respiro a los largometrajes del murciélago. Pero cuando la productora consideró que era tiempo de reiniciar la franquicia, rápidamente apareció Nolan en el mapa, un director muy amigo de los policiales, que tenía en mente una nueva forma de representar a Bruce Wayne. Para Nolan, la saga de Batman debía transcurrir en un mundo más “realista”, anclado en el género policial más que en los villanos estrafalarios. De ese modo, el realizador buscó un ángulo más íntimo, que indagara en las grietas de Bruce para así resignificar su cruzada heroica. Y en ese camino Nolan logró lo impensado: apropiarse del mito del murciélago, darle una impronta renovada y dirigir una pieza sobre un viaje iniciático que le devolvió a las adaptaciones de Batman un esplendor renovado.
5. Dunkerque (2017)Una nota al pie en la vasta historia de la Segunda Guerra Mundial (la evacuación de 400.000 soldados franceses ante el asedio nazi), se convierte en un relato fascinante de resistencia. Protagonismos colectivos, poco diálogo y una duración menor a las dos horas, le alcanza al realizador para proponer un cuento bélico en el que no intentó inventar la pólvora, sino jugar con fórmulas y estructuras ya establecidas. No cuesta pensar en John Wayne o Lee Marvin en un film como Dunkerque, y ese ejercicio es el que revela la magia clasicista de este poderoso largometraje
4. Memento (2000)Un truco adentro de otro truco, una trama que va hacia adelante para revelar los conflictos del pasado, con un hombre que no entiende su presente y no sabe cómo revelar su futuro. En su segunda película, Nolan demuestra un soberbio control de la narrativa cinematográfica, para contar una saga de venganza llevada a cabo por un protagonista amnésico, incapaz ni siquiera de confiar en sí mismo. Memento evidencia de manera temprana, varios de los elementos que Nolan iba a pulir con precisión en futuros trabajos. Quizá porque se trataba de su primera película de mayor presupuesto, y porque del éxito de este título dependía la proyección de su carrera, es que aquí el director se contuvo y achicó la trama a unos pocos personajes, aunque todos de un desarrollo claro y consistente. Y por ese motivo es que al día de hoy, Memento no deja de ser una de las mejores piezas de su amplia filmografía.
3. La Odisea (2026)Que si Nolan es fiel al texto original, que si la película respeta la representación tradicional de sus personajes y otras tantas discusiones estériles no le hicieron ni sombra al coloso cinematográfico que es La Odisea, con facilidad, una de las mejores producciones de 2026. Luego de coquetear con varios de los temas claves de este relato (el exilio forzoso, la culpa por las acciones en el marco de una guerra, o la importancia de la familia como nido emocional), Nolan dirigió un film soberbio que combina aventura, horror y drama, y que gira alrededor del tormento de un hombre sometido al capricho de sus dioses. Pero con tenacidad, Odiseo modifica su propio destino, como ya lo habían hecho otros héroes nolanianos. La Odisea es la obra firme de un autor, de un director capaz de apropiarse de mundos ajenos, desentendiéndose de los aspectos pretendidamente sagrados de la obra original, para contar aquello que verdaderamente le interesa, y que tiene que ver con el tormento físico y emocional de un guerrero desterrado y alejado de su familia. Y como si todo eso fuera poco, La Odisea también es una reivindicación del cine como experiencia artística y social, en un ecosistema de plataformas que nos quieren convencer de que ver una película en el sillón es lo mismo que verla en una pantalla, como este mismo periplo, bigger than life.
2. Interestelar (2014)Luego de ocho películas de héroes taciturnos, que elegían sufrir en soledad o ignorar sus sentimientos, aparece un piloto espacial que no puede evitar romper en llanto frente a las imágenes de su hija. Por primera vez, Nolan sintió que había alcanzado la madurez que requería filmar la fragilidad humana, y entregó un relato profundamente emotivo sobre el amor filial. Porque si bien Interestelar es un catálogo de prodigios visuales asombrosos, antes que eso es la historia de un padre que dedica su vida a buscarle un mundo mejor a su hija. Acá no hay ideas rebuscadas ni escenas de acción estilizadas, sino la misión de un astronauta que como Odiseo, lleva adelante una épica solitaria con el reencuentro con su familia como único horizonte posible. Nolan hace de la emoción su bandera, y logra así una obra maestra insoslayable.
1. Batman: el caballero de la noche (2008)A casi veinte años de su estreno, El caballero de la noche no deja de ser uno de los policiales clave del siglo XXI. Para su segunda incursión en Gotham, Nolan eligió homenajear a Fuego contra fuego, y la reversionó a partir de la histórica rivalidad entre Batman y el Joker. El director plantea un juego de espejos con un villano que tiene como único objetivo quebrar psicológicamente al encapotado, y demostrarle que cualquier hombre es susceptible de ser corrompido. Nolan ubica sobre el tablero a dos verdadero profesionales, cuya única motivación es cumplir con su trabajo. Y mientras Batman sufre el peso de la capa, sueña con una vida normal y aspira a encontrar un sucesor político que continúe con su cruzada, el Joker disfruta la anarquía que lleva a las calles de Gotham, construyendo un paraíso de inestabilidad absoluta. Por otra parte, la muerte de Heath Ledger y el ícono popular en que se convirtió su versión del Joker, aumentaron el misticismo de un largometraje cuya relevancia traspasó por mucho el marco de las pantallas de cine.