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Regalo multimillonario de Costantini al Malba: “Mi único deseo es que el museo se sostenga cuando yo no esté”

“Mi único deseo es que el Malba se sostenga como museo cuando yo no esté. Es mi máxima preocupación”, asegura a LA NACION ...

“Mi único deseo es que el Malba se sostenga como museo cuando yo no esté. Es mi máxima preocupación”, asegura a LA NACION Eduardo Costantini, quien fundó hace un cuarto de siglo el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Para celebrar el aniversario de esa institución que hoy se destaca a nivel global, decidió hacer otra donación multimillonaria que permitirá la soñada ampliación de su sede por debajo de la Plaza República del Perú -con un proyecto de la reconocida arquitecta Frida Escobedo- crear un fondo de cincuenta millones de dólares para asegurar su continuidad y donar unas 1250 obras.

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Este conjunto, que casi duplica el acervo actual, no sólo incluye la Colección Daros Latinamerica, adquirida meses atrás. También, obras maestras del arte moderno que marcaron récords para la región como Diego y yo (1949), de Frida Kahlo, y Baile en Tehuantepec (1928), de Diego Rivera. El descomunal regalo, además, fue ofrecido por el empresario el mismo día en que cumplió ochenta años, en una gala que dedicó al Malba con invitados muy especiales: estuvieron desde la Sheika de Qatar hasta coleccionistas como Patricia Phelps de Cisneros.

-¿Qué significan estos anuncios para la historia del Malba?

-Es un hito muy relevante para la historia del museo. Es una reafirmación de su continuidad. Porque la preocupación básica del Malba es poder cumplir 50, 75, 100 años. Entonces, hay que fortificarlo creando un puente hacia el futuro. Estos pasos contribuyen a que el Malba llegue al otro lado del puente, apoyado por múltiples familias que le den sustento. Las donaciones de obra, lo que hacen, es darle un carácter permanente a una ventaja comparativa que tiene el museo, que es la calidad de su colección. Si yo no donara esta colección, cuando yo muera, una parte muy importante de los highlights del Malba se perderían. Mi único deseo es que el Malba se sostenga como museo cuando yo no esté. Es mi máxima preocupación.

-Me impresiona ese pensamiento en la Argentina, donde no es frecuente pensar a largo plazo.

-La esencia de las instituciones es la permanencia, la gente que hace a la calidad de la institución. Somos como eslabones, que nos tenemos que ir hilvanando a través del tiempo para sostenerlas. Hay un dicho que dice: “La gente pasa, las instituciones quedan”. Pero depende de que se produzca esa cadena. Con estas donaciones y con esta ampliación, Malba se consolida como un museo de arte latinoamericano que proyecta no sólo la colección, que es tal vez la de arte latinoamericano más importante del mundo en exhibición, sino también como una voz en la narrativa del canon global de la historia del arte.

-¿En qué sentido?

-En el sentido de que, a través del tiempo, la lectura de la historia del arte ha ido modificándose, ha tenido la flexibilidad de incluir y de ampliar la narrativa del canon. Precisamente, dándole más lugar al arte latinoamericano, como también al arte de las poblaciones originales, al textil, etcétera. Hay instituciones que han sido protagonistas en los últimos veinte años, en este caso veinticinco, dentro de la interpretación y la dinámica de ese canon de la historia del arte.

-¿Podés dar un ejemplo de ese cambio?

-Tarsila do Amaral hoy tiene un reconocimiento internacional dentro de la narrativa global del arte que no tenía hace veinte años. El Museo de Arte Moderno de Nueva York ha pagado una cantidad muy importante por tener una obra de Tarsila que está exhibida en la colección permanente, al lado de los grandes artistas del período moderno. Después de la retrospectiva del Malba, el MoMA hizo una exhibición y nos pidieron en préstamo la obra capital, que es Abaporú. Es decir, que el MoMA reevaluó, revisitó la obra de Tarsila como artista, hizo una muestra y luego adquirió obra suya y la colgó en la colección permanente.

-¿Qué diferencia a esa “voz” propia del Malba?

-Malba le da visibilidad al arte latinoamericano y es una voz a partir de Latinoamérica, de Buenos Aires. La Daros Latinamerica Collection, por ejemplo, tuvo la intención de difundir y promover el arte latinoamericano, pero lo hizo desde Suiza. Esa perspectiva está en nuestra cabeza. Con la ampliación del museo queremos empezar a enfatizar la parte de investigación, publicación y becas, e intensificar aún más las relaciones con universidades y el programa con otras instituciones. Por ejemplo, el hecho de que Qatar haya buscado al Malba para exhibir arte latinoamericano en ese país, y que Malba tenga la capacidad de prestarles 170 obras, tampoco es un hecho menor.

-Además, la Sheikha de Qatar vino a la gala.

-Claro. Quiero enfatizar la importancia de la gente que vino porque es un respaldo y un aval, un reconocimiento al Malba como institución internacional. Ella forma parte del Comité Honorario de la gala, integrado por un distinguido grupo de referentes internacionales del arte y la filantropía como Patricia Phelps de Cisneros, Eugenio López Alonso y Jorge Pérez y Alice Walton. Para nosotros tiene un valor simbólico y real muy importante.

-¿Cómo se eligió al estudio de arquitectura que hará la ampliación? ¿Hubo varias propuestas?

-Elegimos tres estudios e hicimos un proceso de selección interno. No fue un concurso de proyectos, sino que los tres viajaron a Buenos Aires y tuvimos conversaciones previas. El de Frida Escobedo fue elegido porque su planteo nos convenció más. Es un proyecto muy ambicioso el de la ampliación: no es solamente una expansión, sino que integra ambos edificios y nos permite articular nuevos programas. Extender las galerías de exhibición, pero también tener mayor espacio para cursos, investigación, publicación. También vamos a agregar un programa de diseño textil que va a estar dirigido por mi esposa, Elina Costantini. Y además nos interesa el hecho de que la arquitecta sea una mujer latinoamericana.

-¿Y qué fue lo que te hizo decidirte por su propuesta?

-Por la interacción entre nosotros, la comunicación natural y sus observaciones, y los tiempos de los proyectos. Los tres estudios tenían grandes antecedentes, pero el suyo es relativamente joven y muy actual. Ganó el concurso para la expansión del Museo Metropolitano de Nueva York y es parcialmente responsable de la renovación del Pompidou.

-¿Cuándo está previsto que comience y termine la obra?

-Va a comenzar durante la segunda parte del año que viene, tal vez en el tercer trimestre. Hay que recorrer del diseño al proyecto ejecutivo, aparte de lograr la aprobación de la presentación específica. También tenemos que licitar a las empresas constructoras, seleccionarlas y ahí veremos la dinámica de la construcción, el calendario y cuánto tiempo va a estar cerrado el Malba.

-¿Va a estar cerrado por completo?

-No sabemos todavía. Yo tengo la intuición de que va a estar cerrado por completo, por lo menos por algún breve tiempo.

-¿Qué inversión va a demandar?

-No sabemos bien. Aproximadamente, pienso que será de unos treinta millones de dólares.

-Y entre las donaciones y la ampliación, ¿se puede hacer un estimado de cuánto estás aportando al Malba en este nuevo hito?

-Es difícil calcular eso.

-¿De las obras que estás donando ahora, de cuál te costó más desprenderte?

-Yo pienso más globalmente. Ninguna de ellas estuvo en mi casa.

-¿Todas las obras las compraste pensando que se iban a destinar al Malba?

-Por supuesto.

-¿Qué obras tenés en tu casa?

-Tengo obras menores. Es decir, no tengo highlights como Diego y yo, o el Baile en Tehuantepec. Ni siquiera me permití llevarme a casa uno de los dos dibujos de Pettoruti de la época futurista, de la década del 10, que amo. Están en sala.

-¿Y eso por qué?

-Porque si van a casa, no sé cuándo salen. Una vez que ya las tenés ahí, se hace más difícil.

-¿Tenés un vínculo afectivo con las obras?

-Tengo un vínculo muy afectivo, pero ese afecto se da dentro del Malba. Mi cabeza es institucional, no familiar. Amo las obras, pero las amo en el Malba. Y aparte cumplen un rol. Yo tengo un proyecto que comenzó embrionariamente hace 45 años, en 1981, cuando conocí a Ricardo Esteves. Y en forma institucional lleva treinta años, porque la colección fue prestada por primera vez en 1996, si no me equivoco. Desde entonces tiene una presencia pública. Pero aún antes, en mi cabeza, yo estaba formando una colección de arte latinoamericano y ya había decidido que a mi muerte iba a donar todas las obras. Cuando se fundó Malba en el 2001, las obras principales estaban en un depósito en Estados Unidos, no en mi casa. Vinieron directo al Malba. Por eso hicimos un cerco con reproducciones de las obras: yo decía que eran homeless y estaban felices porque iban a tener su casa, y que iban a poder dialogar entre ellas.

-¿Por qué decidiste crear el Malba?

-Las obras son para ser vistas, y el Malba es un proyecto público. Al donar ahora otras 17 obras, lo que estoy haciendo estratégicamente es consolidar la fortaleza de la colección del museo. En este caso, principalmente del periodo moderno, que es el más difícil de lograr, por la escasez y su valor. ¿De dónde sacás hoy un Frida Kahlo o un Tarsila Do Amaral del periodo antropofágico? Y si la hubiera, ¿cuánto vale? Treinta millones de dólares. Conozco museos que crearon su programa de adquisiciones a partir del arte contemporáneo, porque es un tema presupuestario.

-¿Las obras de Daros Latinamerica siguen en Zúrich todavía?

-Sí. Trajimos algunas, tenemos unas quince piezas exhibidas en la muestra de la colección permanente, que ahora se amplía a la sala 3.

-¿Cuándo viene el resto a la Argentina y dónde se van a alojar?

-Tenemos que traer todas antes de marzo, porque ahí vence el contrato del depósito. Vamos a trasladarlas a un nuevo depósito en Escobar. Y vamos a mostrar algunas en la reserva técnica abierta que tenemos en Malba Puertos. Van a pertenecer a Fundación Malba, como el resto de las obras. Por el cambio de legislación que hubo en 2012, las donaciones a fundaciones como Malba pueden ingresar sin tributar IVA. Cuando Malba recibió en donación las obras fundacionales, para nacionalizarlas tuvimos que vender tres obras para pagar más de dos millones de dólares de impuestos. Gracias a Dios, eso se modificó para bien. Es muy importante el hecho de que 1232 obras latinoamericanas que estaban en Zúrich sean recibidas en propiedad por el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires y que las estemos nacionalizando en Buenos Aires. Es toda una reafirmación del arte latinoamericano, desde Buenos Aires.

-¿Cuáles son las principales obras que “vuelven a casa”?

-Estamos rescatando cuerpos de obras: hay como 42 de Julio Le Parc; de Guillermo Kuitca, como cien; un montón de Liliana Porter y otras muy buenas obras de Luis Benedit. Por ejemplo, la instalación de los huevos y la gallina, que Ricardo me decía que comprara, y cuando quise comprarla, ya se había vendido. Ahora está exhibida en la sala, junto con otra importante de Víctor Grippo.

-En 2024 le pusiste el nombre de Ricardo Esteves a la sala de la colección permanente. Si alguien hiciera hoy una donación importante, ¿podrían ponerle su nombre a una sala, como se hace en otros museos del mundo?

-Exactamente. Una persona lo quiso hacer, pero los hijos se lo impidieron.

-¿Cómo va a funcionar el Malba Art Trust?

-Es un trust abierto, que puede recibir dinero u obras en cualquier momento. Cuando yo muera, de forma inmediata van a ir cincuenta millones de dólares allí. También va a garantizar los fondos para financiar la construcción del edificio. En total, son 80 millones de dólares.

-¿Ese trust ya está en funcionamiento y va a facilitar que la gente haga donaciones?

-Sí. Otra cosa importante es la modificación de los estatutos del Malba. Hace meses que estamos trabajando con dos estudios de abogados, para que el museo sea más plural y se garantice en el futuro una mejor gobernanza. Va a seguir habiendo miembros de la familia en el board, pero con una representación minoritaria: de nueve votos, la familia va a tener tres. Después va a haber una categoría de donantes, que van a tener otros tres votos, y otra que va a ser gente reconocida el mundo de la cultura y corporativo, invitada por los otros seis miembros. De esa manera, se distribuye en forma homogénea la representatividad del board que toma las decisiones fundamentales sobre la gestión del Malba, para cuando yo no esté. Eso vamos a ponerlo en práctica a partir del año que viene.

-Vos comenzaste tus emprendimientos vendiendo bufandas. De todo lo que lograste en tu vida, ¿qué considerás más valioso?

-El Malba. Y después, Nordelta.

-¿Cuáles considerás que fueron las claves para que el Malba se consolidara como una referencia a nivel global para el arte de la región?

-Por un lado, la colección. Si no hubiéramos tenido esta colección, hubiera sido diferente. Nos piden obras de los mejores museos del mundo, continuamente. El último préstamo importante fueron las dos obras de Lam al MoMA. Pero también, la locación y la arquitectura del edificio; el profesionalismo del personal y la financiación. A pesar de todas las crisis que hubieron, porque el déficit del Malba subió enormemente. Ahora es de cuatro millones de dólares anuales, considerando Malba Puertos.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/regalo-multimillonario-de-costantini-al-malba-mi-unico-deseo-es-que-el-museo-se-sostenga-cuando-yo-nid17092026/

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