Una momia versión pop en la Colección Fortabat
“La momia, luchador sordomudo/es más fuerte que el acero, paladín de la justicia”. No es un ataque retro, no, estoy en Colección Amalita y el ataque es más bien proustiano cuando se escucha...
“La momia, luchador sordomudo/es más fuerte que el acero, paladín de la justicia”. No es un ataque retro, no, estoy en Colección Amalita y el ataque es más bien proustiano cuando se escucha el coro tremebundo aquel (tan parecido al de “Figuración” de Almendra tomado a su vez de la ópera “María de Buenos Aires”) en un video sobre la improbable reconstrucción de la exposición Creencias y supersticiones de siempre, en la que figuras tan disímiles como Antonio Berni (el prodigio de la pampa gringa) y Federico Manuel Peralta Ramos (el anarco-cajetilla) unieron fuerzas en 1976. El curador Rodrigo Alonso explica que la momia que se mezcla en el montaje avanzando con su característico temblor (¿abstinencia de formaldehído?) y esa respiración como de besugo fuera del agua se parece más a la de la troupe de Karadagian que a una del período de Tut Ank Amon como sugería el nombre de la instalación de Peralta Ramos, que es una de las pocas cosas que se pudieron reconstruir de aquella experiencia que duró apenas diez días.
Egiptomaía não tem fin. Tras la fenomenal convocatoria de Bellas Artes (350 mil personas) con Ciencia y Fantasía, le sigue el show de realidad virtual El Horizonte de Keops en La Rural y ya en el ámbito del arte contemporáneo argentino (¿qué otra cosa puede dar la suma de Berni y Peralta Ramos?) la reaparición de esta momia, que no fue la de Karadagian (el coro de la locución me puso de nuevo frente a la tele blanco y negro más o menos hacia 1974) pero se le quiso parecer o, visto en perspectiva, poner en valor a Titanes en el Ring como obra performática popular. En los diez días que duró Creencias y Supersticiones en la galería Carmen Waugh (Florida al 900) una momia recibía al público en su recámara (“La tumba de Tut Ank Amon”, prueba una fotografía de Pedro Roth) pero, a diferencia de la de Karadagian, no tenía problemas de comunicación. Todo lo contrario, como un oráculo la momia blanca (porque Titanes también la tenía negra, que era la mala) aceptaba preguntas y tenía respuestas para todo. Es que debajo de las vendas había un etólogo, bombero, poeta, actor, pintor…
La reconstrucción con (casi) nada rehabilita en la órbita del arte a Ithacar Icaro Jalí, nombre de fantasía o de guerra de Enrique Lerena de la Serna, quien también agregaba a su diletante curriculum vitae ser primo del Che y yerno del director de cine Lucas Demare. Ithacar (la momia) realizó una sola exposición en 1977, algunas de cuyas obras se ven ahora en Puerto Madero como parte de la improbable reconstrucción (no formaron parte de Creencias y Supersticiones). Pero resulta todavía más acorde al personaje el afiche promocional donde un retrato de Marcos Zimmermann lo muestra de espaldas exhibiendo la mitad de sus nalgas. Solo alguien muy audaz podía hacer eso en 1977 e Ithacar o la momia de Berni & Peralta Ramos definitivamente lo era.
Tal sería su experiencia de vida como para que lo entrevistara la revista Cerdos & Peces (agencia de noticias del under) en 1987. Veinte años antes, 1967, la momia de Carmen Waugh tuvo una experiencia de lucha sin vendas ni las simulaciones performáticas del catch. Fue en el Instituto Di Tella (¡dónde sino!), en el estreno de Jazzpium, una obra inclasificable firmada por el grupo Opium (los anti-poetas del Bar Moderno) que dirigió Norman Briski (aunque en su recuerdo no hubo mucho que hacer) y musicalizó Carlos Cutaia, quien recuerda bien qué fue lo que sonó. Un disparo de revólver, eso sí se escuchó cuando Ithacar defendió el acceso al Di Tella de la horda neofascista de Tacuara, que iba dispuesta a romper todo por la supuesta filiación “comunista” de los Opium, que nunca hubieran cuadrado con la disciplina del PC y cuyas referencias eran la Columna Durruti de la Guerra Civil Española y la beat generation norteamericana. En la refriega un policía de guardia en la esquina del Florida Garden recibió el disparo mortal. Como Creencias y Supersticiones, Jazzpium duró unas pocas semanas hasta que fue censurado y bajado de cartel. La momia (el instructor de pesas Juan Manuel Figueroa) ya era parte de la tevé y le quedarían muchas temporadas hasta que pasara el temblor, ese que había olvidado en sincro con el coro: LA MOMIA.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/una-momia-version-pop-en-la-coleccion-fortabat-nid27062026/