Oportunidad para las semillas
La Argentina se enfrenta, por primera vez en décadas, a una oportunidad pocas veces tan concreta: la posibilidad de resolver la cuenta pendiente por el reconocimiento de la propiedad intelectual e...
La Argentina se enfrenta, por primera vez en décadas, a una oportunidad pocas veces tan concreta: la posibilidad de resolver la cuenta pendiente por el reconocimiento de la propiedad intelectual en semillas autógamas como la soja. Hacerlo, como se ha repetido muchas veces, permitiría que el país pueda ser atractivo para las inversiones en el principal cultivo, hoy reducidas en su potencialidad por la falta de una adecuada retribución.
En una entrevista con LA NACION, Juan Farinati, presidente y CEO de Bayer Cono Sur, advirtió que, solo en soja, se pierden unos 3000 millones de dólares por año por no tener un nivel de tecnología alto en el cultivo. Y remarcó: “El gran debate no es productores contra semilleros, sino cómo hacemos para que no perdamos tres mil palos”.
La ley argentina de semillas, de 1973, concede al productor la posibilidad de hacer el uso propio de su semilla luego de la cosecha de la oleaginosa. Sin embargo, la normativa, dictada cuando la biotecnología agrícola no existía y la soja era un cultivo menor, quedó obsoleta. La tecnología lleva años de investigación y nada mejor que su respectiva retribución para que continúe. En Brasil los agricultores de soja lo entendieron y no solo logran supercosechas sino rendimientos que superan a los de la Argentina pese a tener suelos limitantes en muchos casos.
Por un compromiso con los Estados Unidos contenido en el marco del acuerdo comercial, la Argentina debe avanzar con la adhesión al tratado internacional de la Unión de Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), versión de 1991. Es un tratado donde la industria semillera se siente más reconocida en materia de propiedad intelectual respecto del actual sistema UPOV-78, al cual está adherida la Argentina. Avanzar hacia UPOV-91 por el convenio con los Estados Unidos requiere un paso por el Congreso.
Hace unos días, ejecutivos de UPOV expusieron en una convocatoria que realizó la Secretaría de Agricultura vía el Instituto Nacional de Semillas (Inase). Buscaron despejar dudas de entidades de los productores sobre el asunto del uso propio y el tiempo de pago del reconocimiento a la propiedad intelectual, entre otros puntos. Si bien aún hay algunos reparos en el gremialismo rural para amoldarse a UPOV-91, un punto es central: existe voluntad, de una vez por todas, para hacer que la Argentina no quede fuera de nuevas invenciones en semillas.
El Gobierno tiene definido avanzar con la iniciativa y la invitación a las entidades del agro es para trabajar en los aspectos vinculados a una eventual reglamentación. Llegar al Congreso con el tema resuelto y mostrando un consenso ante los legisladores debe ser prioritario. El diálogo responsable y maduro entre las entidades gremiales y la industria semillera debe ser el que despeje el camino para la llegada de nuevas tecnologías.
Este diálogo se está dando con una frecuencia mucho más importante de lo que se conoce públicamente. Casi a diario, o en ciertos eventos como la última Exposición Rural de Palermo o durante esta primera semana de agosto en el Congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), se dieron contactos.
Hay un canal de diálogo, confían diversos actores de las negociaciones, con foco en achicar diferencias sobre la superficie a partir de la cual se debe hacer el reconocimiento a la propiedad intelectual con el uso propio. El consenso es el objetivo y aprovechar este momento una necesidad. La hora política para resolver esta cuestión transcurre ahora. “Hubo muchos intentos con otros gobiernos y seguíamos con lo mismo”, dijo un entendedor de las negociaciones que espera que también el Gobierno acelere el proceso para que sea importante y prioritario.
La estabilidad económica y un horizonte para la reducción de las retenciones, algo que se hará efectivo desde enero próximo para la soja y otros cultivos, son elementos que ayudan al marco. Sabido es que los productores, en su justa razón, quisieran ver hoy mismo el fin de los derechos de exportación, esa mochila que no tienen otros competidores. El momento es ahora: urge dejar resuelto el tema de semillas para que el país no se pierda la oportunidad de crecer sin limitantes tecnológicos.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/oportunidad-para-las-semillas-nid08082026/